De todas maneras, volviendo al foco principal de ciertos pensamientos, iba paseando a la perrita, cuando de pronto me di cuenta, que ante ciertas situaciones es mejor mantenerse al borde, y limitarse al silencio. Nada que no me hayan avisado antes, como siempre, uno es ciego por que quiere y nunca por falta de aviso. Realmente a veces es muy tarde para darnos cuenta. Maldito tiempo.
Me pregunté entonces porque ese silencio, que a veces lo dice todo, lo esconde todo, o simplemente es el factor más importante para dejar pasar el tiempo, era tan necesario en ocasiones, de tal manera que las palabras no pudieran arruinar la esencialidad de las situaciones. Normalmente, cuando vemos alguna cosa triste, alegre, dramática o colérica, siempre debemos de decir algo. Pero ¿acaso no podemos entender que solo con la serenidad del silencio somos capaces de expresar lo suficiente de tal manera que nada más sea necesario ser dicho?
Supongo que muchas de las veces me he dedicado a hablar. Hablar sobre sentimientos, hablar sobre pensamientos, hablar sobre hechos, muertes, nacimientos; pero para nada me he limitado a simplemente no decir nada. Como dicen “una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo”. ¿Qué tanta verdad se esconde ante tal pensamiento? Y más que nada me pregunto porque sencillamente no puedo llegar a ser como esas personas que no dicen nada, que simplemente reaccionan como si nada hubiese realmente sucedido. Y ante tales situaciones, ellos ya no dicen nada. La verdad es que a veces me gustaría poder reservarme mis palabras, y rendirle culto al silencio. ¡Tantas cosas hubiesen sido evitadas si tan sólo hubiese callado!
A algunos los enseñan a no demostrar afecto, a no apegarse a las personas, animales, etc. A otros, nos enseñan a que a veces es mejor sacarlo todo para poder vivir sin el estrés. Pero ¿no es acaso, en las mayorías de las veces, exactamente el hecho de sacarlo todo lo que simplemente hace que las cosas sean más complicadas? Porque hablas cuando deberías de haber callado. Si aquella niña no hubiera dicho que amaba a aquel muchacho, tal no estaría tan confundido. Si aquel hombre no hubiera dicho que en la noche de ayer le fue infiel a su mujer, hoy no estaría pidiendo perdón. Si aquel anciano no hubiera dicho que le dejaría una gran fortuna a su familia, quizás hoy seguiría vivo.
En todo caso, puede decirse que las palabras al igual que el tiempo se van y ya no regresan, y es precisamente por tal hecho, que son las que mejor se deben de saber utilizar, pueden ser armas de conquista, pueden ser las peores cuchillas, pueden ser ablandadoras de almas, o endurecedoras de corazón. Pero en conclusión son sólo palabras. Escoge tus armas y muere con dignidad.
Prometeo

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