20 de abril de 2009

Vino añejo






Todo empieza cuando quieres cambiar algo. Percibes que nada nunca sale como esperado. Prefiero no imaginar, aunque a veces los sueños me venzan. Van y vienen. Caminan, corren o gatean. La tele ya está apagada, me aburrí de malas noticias. Música iluminando la habitación y unas cuantas velas. Las suficientes para crear un nuevo cuadro. Nada de reglas. Nada palpable. Lo abstracto es empírico.

Cuando entres, quítate los zapatos, deja la razón afuera. Viniste a sentir, no es así? Mi café se enfrió con la espera. Tíralo. Desházte de todo lo inservible. Todo lo que ocupe un espacio innecesario. Que tal si vemos el sol? Talvez por hoy la luna. Alguna estrella fugaz nos dará un nuevo deseo.

La leche que derramamos en febrero no dejó huellas. Nada inmaduro lo hará. Hay frutas en el frutero. Esperanzas mundo afuera. Las cortinas dominadas por vientos del sur. Los prefiero, son más fríos. Despiertan a la realidad. Esta vez es buena, las fantasías han quedado atrás. No es necesario ya crear nuevos mundos a donde escapar. Los primeros copos de nieve saludan en la ventana. Este invierno será una primavera.

Le bajo a la música. Quien sabe y ahora podamos bailar sin ella. Sin etiquetas, correcto? Dejemos los catálogos para aquellos incapaces de ver. Puntos innertes, muñecos de la multitud. Algunos tambores mudos que crien nuestro ritmo. Una canción tuya y mía. Pinturas y líricas creando una habitación.

Quieres galletas para alimentar tu alma? Flores para aromatizarla? Agradezco a tu existencia, a mi perseverancia, a nuestra paciencia. Algunas palabras andan y anduvieron escribiendo el prólogo. Cuando empezamos el libro? No lo sé. Estoy en la duda, quizás fue cuando entramos juntos a este departamento. O cuando te besé por primera vez, cuando pronuncias esas palabras (5letras) o quizás aquél día donde llegaste por trás mientras te buscaba. Te digo la verdad? Siento que cada letra, que cada signo de puntuación fue tallado esa tarde cuando me senté frente al pc y tecleé. Bendita sea la tecnología. Las veces que se lo he agradecido a la humanidad han sido interminables. Lo seguirán siendo.

Por hoy quiero abrir las ventanas. Quiero sentir las infinitas brisas invadiendo el cuarto. Quiero tráfico, gritos y bocinas. Quiero una ciudad rodeada de montañas, acariciada por el mar y palpada por tu indiferencia. Nada es para siempre pero quizás sí sin fin. A estas alturas ya ni mi revoloteo me libertará. Es muy tarde para terminar y muy temprano para comenzar.

Dejé las llaves en el mueble junto a la mesa. Uno nunca sabe cuando el otro se querrá marchar. Puedes irte, pero cierra la puerta al hacerlo. No quiero que otra brisa vaya a querer entrar y el aroma que dejaste en la habitación vaya a querer robar.

Sólo dejaré que la brisa del mar vuelva a entrar. Quizás traiga recuerdos, malos o buenos. Para entonces no creo que importe. Cuál es la diferencia ante la monotonía? Seguiré vistiéndome formal, sé que volverás y me llamarás a bailar. Esta vez con música. Al ritmo de Van Morrison. Pintaremos entonces las paredes de un nuevo color. Sólo házme un favor. Limitémosnos a DOS habitaciones. La nuestra y la de nuestras pasiones. Amantes conscientes. Sin tercer cuarto. Tabú hasta previo aviso. Hasta que la vida quiera darnos frutos o un alma compuesto.

Voy a prepararme un café, tengo a mis pinturas esperando y una columna por entregar. Quien sabe y otro día las brisas provengan de las plantaciones de vid. Quizás las cosechas sean para otros años. Los mejores vinos son los añejados. Reposados por años hasta que alguien abre la botella.

Prometeo

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